Así lo ha señalado Francisca López Torrecillas, experta en adicciones y directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, quien destaca que, a pesar de que algunos autores señalan a la nomofobia como una de las últimas enfermedades provocadas por las nuevas tecnologías, es sólo un síntoma más de la adicción al móvil.
Como explican en los masters psicologia, todas las adicciones traen consecuencias y la nomofobia provoca una mayor frecuencia en el uso del teléfono móvil con el envío y recepción de correos electrónicos, SMS, y MMS (además de otros programas de envío de mensajes gratuitos); la consulta permanente de noticias y el mantenimiento o revisión de posibles mensajes en el teléfono móvil en todo momento, incluso a la hora del sueño.
La investigadora destaca que, para poder diagnosticar este trastorno, se debe tener en cuenta la historia clínica de los estudiantes universitarios, puesto que hay otras características como haber sufrido trastornos afectivos, ansiedad y abuso de sustancias, que influye en la presencia de la nomofobia. Así pues, se necesita centrar todos los esfuerzos en este cada vez más grande colectivo, puesto que estos adolescentes y jóvenes contemporáneos son las primeras generaciones nacidas entre estas herramientas y es todo nuevo para médicos y psicólogos.